
Como aperitivo un beso suave perfumado de vino tinto, encargado de despertar delicadamente el apetito de dos esencias dispuestas a paladear la breve pero deliciosa entrada compuesta por una exótica crema sazonada con caricias que se adhieren a sedosas pieles combinando sabores, texturas y calor que cederán paso al plato fuerte, manjar de pasión, locura y finas hierbas regalando el toque místico y seductor. La exquisitez de las palabras compartidas, el sutil postre coronador del banquete. Y así, con las piernas entrelazadas a la par de las almas, el sueño como sobremesa.