martes, 27 de diciembre de 2011

por qué?


Hoy el cielo es tan gris que duele
el vacío tan grande que absorbe
hoy sólo sé que necesito levantarme
porque aún tengo un motivo
pero no se cómo
no entiendo por qué
no era necesario
que me mataras de esa forma
hoy
no quisiera haber despertado

sábado, 17 de diciembre de 2011

En ti...


Así, sin más, dejaré caer mi vestido a tus pies
a merced de tus manos, a placer de tu sed.
piel canela en espera de tus labios
la vereda de mi espalda temblando por ti.
Y así, sin más me rendiré a la locura
de volar deslizándome entre tus dedos
perdida en tus salados besos
vaciándome en ti.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mis amores...

A ti mi primer novio,
por despertar mis labios y mis ojos
haciendo a un lado las barbies y los juegos
para cambiarlos por un beso a escondidas
y con mi boca bien apretada, jaja que bonito.

A ti mi paciente pretendiente
que sin dudarlo esperaste más de un año por un sí.
por esperar, por respetar, por dejarme ir
cuando ya me tenías en tu auto
para llevarme muy lejos, por comprender
que sólo era una niña de 15 años.

A ti el eterno... como ya te llamaban todos
por tantas locuras, por tantas risas,
por tanta pasión, por tantos sueños,
por tanto amor, por enseñarme el amor.
por esa llamada cada cumpleaños
durante más de 20 años, por esa sonrisa
que aún pones en mis ojos cuando te escucho.

A ti, mi novio, mi amigo de la prepa,
por tantas canciones, por tu guitarra,
por enseñarme el lado dulce del amor,
por esas tardes tirados en el pasto
compartiendo sueños, compartiendo temores,
por infinidad de madrugadas de serenata,
porque hoy, después de tantos años
sigues buscándome,
por seguir cantándome.

A ti mi compañero de vida por casi 13 años,
por darme lo más hermoso que tengo.
por nuestras hijas.
Por enseñarme que la vida no es fácil
pero que tengo todo para vivirla.
por cada lección, por cada sonrisa,
por cada lágrima, porque contigo
aprendí a luchar por mí misma.
porque a tu lado descubrí
todos los matices del amor.
y también las sombras del desamor.

A ti que la vida me puso por casualidad
y terminamos teniendo una gran relación,
por tu carisma, por tu humor,
por tu apoyo, por querer como quisiste
a mis hijas, porque ellas te quisieron tanto.
por cada momento bello a tu lado.

A ti que con tus letras me enseñaste a volar
por llenar tantos momentos,
por revivir mis ganas de escribir,
por la utopía que emocionó mi corazón,
por la honestidad y la despedida.

A cada uno de los que han intentado,
por dar lo mejor de sí, por sus atenciones
por sus detalles, por tanto...

A todos, a cada uno, gracias.

Y a ti, a ti mi presente, a ti mi día a día
a ti que estas al pie del cañón
a ti que dedicas cada momento
a buscar la manera de hacerme feliz
por tus brazos, por tu apoyo
por tu luz, por tu paciencia, por tu pasión,
por amarme como me amas,
porque te amo
y porque es momento de cerrar ciclos
para reinventarnos.
Por existir.
Gracias amor.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Tus letras me saben a café

Quizá si a pequeños sorbos te bebo

Será como tomar un delicioso café

Sí, Me gusta el café

Tus letras me saben a café

Con ese aroma fuerte y exquisito

Que me llena los sentidos.

Con la temperatura exacta

Para calentarme el alma

Y la dulzura necesaria para vivir.

Quizá si mis labios te tocan

Te deslizarás poco a poco en mi

Sí. Me gusta el café

Tus letras me saben a café

Tu poesía humeante me envuelve

Y me quita el sueño a la vez

mientras corre por mi cuerpo

incitándome a probar tu sabor

Quizá una tarde cualquiera

Me invites un café

Sí. Me gusta el café

Tus letras me saben a café

¿Será que tu boca también?

viernes, 4 de noviembre de 2011

Tarea pendiente

Una mirada bastó para decirse cuánto deseaban ese momento, habían pasado horas, días, meses que sin darse cuenta poco a poco se fueron convirtiendo en gotas que hoy se derramaban por cada poro. Sin embargo fue lento. Deliciosamente lento y perturbador, como cada palabra, como cada escrito… como tanta espera.

-Tienes una tarea pendiente –dijo él acercándose peligrosamente a ella

Ella temblaba un poco de nervios, un poco de frío, en realidad el salón de clases era bastante frío. No obstante, aquel encuentro no podía tener mejor escenario, finalmente, había sido ahí donde infinidad de veces su mente había volado hasta rozarlo un poco. “Alas de mis sueños” era como lo llamaba con esa extraña emoción que despertó en ella hacía mucho tiempo. Y hoy, esas alas estaban a punto de rodear su cintura, el temblor no era para menos, aunque a decir verdad, él también temblaba. Sólo pasaron unos minutos para que ambos descubrieran que aquel temblor se llamaba deseo.

-Nunca la olvide .dijo ella sonriendo sin dejar de mirarlo -Esa tarea me ha quitado el sueño algunas noches

Sin dejar de mirarla con esos ojos hermosos y profundos, se acercó cada vez más, hasta que su respiración estremeció unos segundos el cuerpo de ella. Con una mano la abrazó por la cintura, mientras que la otra comenzó a recorrer muy despacio su cabello, sonrió y hundió su cara en él para respirar profundamente su perfume. Fue entonces cuando ella cerró los ojos y buscó sus labios.

En ese preciso momento el universo entero desapareció para dejarlos solos en aquel sueño, parecía que todo giraba, la música que no había tocaba sólo para ellos, mientras sus bocas se reconocían, pagándose tantos y tantos besos dados a la sombra de la fantasía. Si, ya se conocían, ya se buscaban, ya se necesitaban y a la distancia ya se habían besado. Sólo que hoy era real, tan intensa y exquisitamente real que la tibieza de sus cuerpos traspasaba las ropas mientras la ansiedad hurgaba desesperada con su lengua buscando esa miel tantas veces imaginada.

Sus manos enredadas en el cabello de ella apretaban en la medida perfecta para hacer que las bocas se fundieran con la dulce fuerza de aquellos besos que se parecían cada vez más a la locura.

Cuando ella separo sus labios para acercarse a su oído y susurrar –hazme el amor- él sintió un cosquilleo recorrer con la velocidad de la luz todo su cuerpo.

No era necesario decir más nada, antes de que ella lo pidiera, su piel ya lo había acordado con la de él, ya sus manos hablaban y sus piernas se entrelazaban embonando con exactitud cada curva al mismo tiempo que la ropa caía desnudando mucho más que dos cuerpos.

Ël se perdió en su cuello dejando sus manos libres para explorar aquel sinuoso camino que ya las esperaba. Sintió esa piel suave y tibia deslizarse entre sus dedos mientras otras manos lo atrapaban en un mar de sensaciones que entre caricias y besos lo transportaban al universo. Libros y cuadernos cayeron al piso despejando el escritorio que serviría para la más delirante experiencia de sus vidas. La tomo por la cintura y sin dejar de besar su cuello la subió al tiempo que abría sus piernas y una de sus manos se infiltraba en medio, ella estaba inundada de placer, quería más, pedía más sin dejar de besar sus hombros fuertes, apretando con firmeza sus manos en aquella espalda que tanto había anhelado abrazar.

Los besos no cesaban, las caricias tropezaban unas con otras y fluían al mismo tiempo como un torrente maravilloso de emociones. La temperatura cada vez más elevada, sus cuerpos sudaban, sus bocas hervían buscándose y recorriendo tramo a tramo cada rincón del otro, él se perdió entre sus piernas, ella voló para después invitarlo a flotar con las misma sensación cuando lo puso en su lugar para deleitarse con el sabor de su sexo, con la delicia de su gozo.

Con toda la carga del deseo en el alma, la colocó contra el pizarrón brazos arriba y así, de pie con las piernas entre abiertas, se dedicó a recorrer con su lengua cuello, espalda, cintura, caderas y más. Ella estaba ya en un punto en el que lo único que necesitaba era sentirlo dentro, saberse suya, probarse nueva, fundirse con él. Entonces la giro, con suavidad la recostó en el escritorio, siguió besándola, ella acomodo las piernas sobre sus hombros y …

En ese momento el ruido de un cuaderno al caer la despertó, el cansancio la había vencido y la sumió en un sueño del cual no habría querido despertar nunca, pero ahí estaba de nuevo la realidad, así que suspiró y continuó calificando...

domingo, 2 de octubre de 2011

Ansiedad


Quizá lo único que deseaba era

tu mirada a través de la inmensidad

Tal vez por qué no, un poco de locura

La chispa de tu imaginación,

el manjar de un juego escondido.

Que fuera un poco yo, libre, volátil, intensa.

Tal vez deseaba un amor

Sin ataduras, explosivo, arriesgado.

Y al mismo tiempo dulce y entregado,

Capaz de hacerme despegar del suelo

para dar un paseo por las nubes.

Quizá sólo un poco de creatividad

Tus caricias escritas con la tinta del deseo.

Así fue una noche abrazada a la luna

Cuando supe que te extrañaba

Y descubrí que tus letras

me succionaban el alma

Convirtiéndose en una deliciosa

delirante ansiedad.

Y te encontré hecho poesía.

Y te besé entre líneas.

Y te esperé noche a noche

ansiando simplemente…

tus palabras.


sábado, 24 de septiembre de 2011

Sueños

Te escuchaba a lo lejos pero mi piel olía tu deseo.

Te leía los labios bañados de magia

y mis instintos volaban.

Me perdía en tus ojos, respiraba tu aliento...

Cuando La luna te acerco y tu boca susurro en mi oído.

Entonces mi cuerpo tembló rendido a tu calor,

embriagado del placer que entre sueños húmedos

derramaba por ti.

Mi dulce fantasía

Mi loca pasión.

Pensé en despertar más la noche se rebeló

y entre sus sombras me dejó hacerte el amor.

Desde entonces te miro, te huelo,

te siento, te acaricio.

Que importa si es día, que importa si es noche

la ansiedad de ti revuelve mi sangre,

vulnera mis sentidos y explota en letras

que se convierten en pedazos de mi

que viven, que besan.


Te leía los labios

me perdía en tus ojos

y por un instante...

eras sólo mío.


martes, 20 de septiembre de 2011

Provócame...

Ven… enreda tus palabras en mi pelo

Llena mis sentidos de ti

Mientras tus ojos hacen surcos en mi piel

Ven… delinea mi cuello con poesía

Desnuda tu esencia para mi

Y absorbe mi cordura con tus labios

Ven… invádeme

Provócame

sedúceme

Y al final…

Sólo ven y bésame.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Suave perturbación...

Cuentan las estrellas que sólo sucedió

Como la lluvia imprevista

Como fuego que abraza

Sucedió. Sin más…

Dicen que entre sus líneas brillaba

que con su poesía renacía

en suave perturbación

así. Sin más…

Cuentan las estrellas que sólo sucedió

Que la noche del escritor se enamoró

Y en secreto cada madrugada

Entre letras le hacía el amor.

http://www.youtube.com/watch?v=OPBcXfKksMg&feature=related


viernes, 22 de julio de 2011

Será...

Una noche cualquiera
se enredarán tus dedos en mi cabello
a la par que tu boca hurgará en mi oído
y entre suspiros y temblores
rozaremos el cielo del placer.
Una noche cualquiera
tu sudor y el mío serán rocío de madrugada
testigo fiel de nuestras almas
que al ritmo de la lluvia
libarán la miel del deseo guardado
de las caricias reservadas
de los besos atrapados en letras.
Una noche cualquiera
te contaré en susurros
las lunas que a la distancia me tocaste
los sueños que te escondiste en mis sábanas
las veces que me hiciste el amor.
Y entonces...
una noche cualquiera
escribirás poesía en mi piel.

sábado, 11 de junio de 2011

Cuéntame un cuento...


Cuéntame un cuento al oído

háblame del cielo, paséame por él,

dime que hay más allá de la noche

endúlzame el alma y no calles más

porque si lo haces

sabré que el despertador ha sonado

y la historia terminó.

Cuéntame un cuento al oído,

numera lo días, escribe una fecha al aire

y llegado el momento

cuando la realidad salga del escondite

sólo cierra la puerta

y deja que mi espíritu sangre.


miércoles, 23 de febrero de 2011

En ti


Me ata el aroma

Que despide tu sed

Me enreda tu salvia,

desdobla mi alma

y en el fruto prohibido

que saborea esta pasión

perdida en tu sangre…

me rinde a placer.

miércoles, 5 de enero de 2011

La muñeca de La Casona





Asomada tímidamente tras los viejos barrotes de una pequeña puerta trasera ya clausurada en la antigua Casona del pueblo, ahí estaba Carmen muy de mañana, diriase que casi recién salida de la cama, de no ser porque ella no tenía la fortuna de dormir en una cama. Parecía muy apurada tratando de meter por debajo una carta escrita en un sucio trozo de papel.

¡Ah que tiempos aquellos! Cuando la gran Casona que abarcaba toda una manzana lucía imponente sus hermosos y grandes balcones adornados con las más coloridas flores, bastaba pasar cerca para llenarse de su exquisito aroma. Pintada de un amarillo brillante, con su elegante portón de madera fina que medía casi ocho metros de ancho por tres de largo y la preciosa escalinata que conducía a la entrada principal, era inevitable admirarla con el simple hecho de caminar por ahí.

Carmen cierra los ojos y con melancolía recuerda las palabras de su abuela, quien fue durante muchos años parte de la servidumbre que trabajaba en La Casona. Cuando ella platicaba de aquel lugar parecía transportarse a un mundo totalmente lejano y diferente a las humildes y pequeñas chozas que había en el pueblo, contaba que tenía interminables habitaciones, a pesar de que muchas de ellas estaban vacías casi durante todo el año, a excepción del mes de enero, en el que La Casona era visitada por los nietos de Don Manuel y Doña Cristina, un matrimonio que había llegado años atrás proveniente de su natal España encontrando en aquel pueblito la paz que tanto anhelaban desde que sus hijos se independizaron de ellos.

Hablaba la abuela de aquella casa decorada con delicadeza y excelente gusto en cada uno de sus rincones, de los refinados muebles tallados en madera y cubiertos por exquisitas telas que hacían el juego perfecto con las distinguidas cortinas que vestían los enormes ventanales de cristal.

Pero toda esa elegancia y lujo no se comparaba con lo que sucedía ahí cada 6 de enero... Narraba la abuela emocionada que todas las mañanas de día de Reyes amanecía el árbol de navidad de La Casona repleto a más no poder de juguetes y regalos para sus nietos y todos los niños del pueblo. Apenas amanecía cuando Don Manuel, Doña Cristina y sus nietos abrían sonrientes el portón de La gran Casona para recibir a los fascinados chiquillos que impacientes esperaban su turno para recibir un regalo.

Hace ya 15 años que la vieja Casona esta abandonada, hace ya cuatro que Carmen también lo está. Desde que una pulmonía le arrebató la vida a la abuela, ella quedó a la deriva, era la única persona que la acompañaba, pues su madre se largo a Estados Unidos y jamás regresó para llevársela, a su padre ni siquiera lo conoció.
Carmen no tuvo más amor que el de su abuela, y ahora que ya no esta, lo único que le quedan son sus palabras, sus recuerdos, y el sueño de una muñeca para el día de Reyes.
Esta historia la escribi con una de mis princesas, es el primer escrito que compartimos y realmente fue para mi un regalo de reyes.