
Te escuchaba a lo lejos pero mi piel olía tu deseo.
Te leía los labios bañados de magia
y mis instintos volaban.
Me perdía en tus ojos, respiraba tu aliento...
Cuando La luna te acerco y tu boca susurro en mi oído.
Entonces mi cuerpo tembló rendido a tu calor,
embriagado del placer que entre sueños húmedos
derramaba por ti.
Mi dulce fantasía
Mi loca pasión.
Pensé en despertar más la noche se rebeló
y entre sus sombras me dejó hacerte el amor.
Desde entonces te miro, te huelo,
te siento, te acaricio.
Que importa si es día, que importa si es noche
la ansiedad de ti revuelve mi sangre,
vulnera mis sentidos y explota en letras
que se convierten en pedazos de mi
que viven, que besan.
Te leía los labios
me perdía en tus ojos
y por un instante...
eras sólo mío.