domingo, 20 de mayo de 2012

"Sólo para clientes"

Todo comenzaba siempre de la misma manera, de hecho, era un ritual perfecta y exquisitamente ensayado, capaz de trastornar al más exigente y empedernido conquistador, al más experimentado Don Juan. Capaz de poner a sus pies los instintos más bestiales de cualquier hombre y volverlo loco hasta el punto de necesitarla otra y otra y otra vez más. En armonía impecable con aquel delicado y elegante gusto, sus “invitados” eran guíados por cada movimiento de sus manos, pareciera como si su perfume hiciera las veces de brújula y sus piernas de barca para conducirlos por ese mar de sensaciones que resbalaban por su sangre a la par que el vino tinto recorría lentamente boca y garganta al ritmo de jazz. Un solo beso, largo y embriagante era el detonante de todo un cúmulo de fantasías que arrebatándose unas a otras iban dando forma a cada segundo al lado de Ella. Llegado el momento en el que el vestido caía deslizándose frente a los ojos de él, tan suave que apenas acariciaba aquella tibia piel canela, ya el mundo había desaparecido por completo en su cabeza, una única e imperiosa necesidad traspasaba su mente: hacerle el amor. El siguiente paso era siempre el mismo, con desesperante tranquilidad y alternando con breves y mojados besos detrás del cuello, en las orejas y uno que otro en el pecho: Ella desnudaba poco a poco a su presa que ya para entonces estaba total y absolutamente rendido ante sus más insignificantes caprichos. Después… el jacuzzi. Entre vino tinto, caricias y jazz. La locura era siempre igual, La delicia era superada por el deseo. Y sucedió una noche, después de incontables visitas, después de interminables horas escribiendo para ella, después de tormentosos días pensando en él. -Vámonos de aquí, cásate conmigo Todo en ese momento paró de golpe, convirtiendo en hielo la escena más ensayada y perfeccionada en la vida de ella. Esta vez, todo se había salido de control. -No te equivoques corazón, esto… es sólo para clientes, mi corazón esta clausurado. Mientras él salía confundido y enojado, sólo una lágrima se le escapó a ella. Solitaria y enigmáticamente misteriosa, realmente deseada por ese selecto grupo de socialités que en cada reunión apostaban por ser el elegido, aquel privilegiado al que Ella señalaría para compartir su tan murmurado y codiciado ritual en el agua de su elegante jacuzzi. Así era su vida. Así decidió que sería.

2 comentarios:

  1. Los dos perdieron su oportunidad de cambiar la vida del otro, ni modo.

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  2. A veces el miedo paraliza mi querida malquerida, desde el miedo a salir de la zona de confort, hasta el miedo a ser feliz, pasando encima posupuesto por el miedo a ser uno mismo.
    Besitos.

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Ojos mirando