lunes, 19 de octubre de 2009

Flor



Vaya que el frío acalambraba sus piernas semidesnudas aquella noche de enero, mientras Flor recorría de esquina a esquina la solitaria calle. El viejo y austero farol que hacía años la acompañaba durante largas horas la miraba silencioso... como cada noche.
Ataviada con un ceñido y pequeño vestido negro que apenas cubría lo necesario y dejaba al descubierto el apetitoso manjar ofrecido al mejor postor, zapatillas finas de altos tacones que dibujaban sus largas piernas envueltas en medias negras como un exquisito cuadro de delicadas formas; el escote descubriendo estratégicamente una pequeña parte de la voluptuosidad guardada para delicia de las fantasías masculinas, el cabello recogido en femenina e infantil coleta enmarcando un rostro de aspecto dulce y sensual, piel de leche con textura de seda suavemente perfumada de "Tabú", complementando tan seductora y misteriosa belleza, largos pendientes de plata haciendo juego con la sencilla y elegante gargantilla de la cual colgaba la figura de una pequeña flor.
Esa noche era especial: llegaba a los 34. Mientras su mirada se perdía en la avenida desierta, los recuerdos llegaban a borbotones a su mente... y a su corazón.

-Eres una niña hermosa
-Tú crees mami?
-Lo eres corazón, esta noche, en tu fiesta, no habrá niña más hermosa que tú
-Ya tengo 9!, cuando sea una mujer me casaré con el hombre más guapo y bueno del mundo ¿verdad mami?
-Así será mi amor. Anda! que te espera un delicioso pastel de chocolate.

Flor sonrió con un dejo de melancolía, encendió un cigarrillo para aminorar el frío que comenzaba a entumecer sus manos. Se sentó en la banca estilo colonial que la esperaba vacía bajo el farol. Y siguió recordando...

-Te amo. ¿Estás segura?
-Lo estoy, te amo también. Quiero hacerlo contigo, mi primera vez y siempre
-Voy a estar a tu lado toda la vida, nos casaremos y tendremos dos niños que serán tan hermosos como tú
-Pero tendrán tu mirada y tu voz

No pudo evitar cerrar los ojos por un instante al recordar esas tibias y temblorosas manos desabotonando su blusa mientras ella besaba suavemente el cuello de aquel chico al que amaba de verdad... Su primer amor, esa noche Flor cumplía 17 años.
Pero algo pasó en esa alma soñadora cuando llegó a los 20, aquellas ilusiones de niña y adolescente poco a poco perdieron sentido para ella, algo en su interior crecía con fuerza, luchaba por salir e inundaba cada segundo de su existencia, era como un impulso irrefrenable de volar, de crecer libre de ataduras y fantasías... se estaba enamorando de la libertad.
Le costo casi cinco años arrancarse las cadenas de una sociedad de doble moral que reprimian y aplastaban eso que ella llamaba "su esencia".

-¿Por qué has cambiado tanto hija? ¿A dónde te llevarán esas ideas tuyas tan fuera de lo normal y aceptable?
-A volar... quiero ser libre madre, sólo quiero eso
-¿Y el amor? ¿Y la familia? ¿Y el futuro?
-Lo único real madre, es la vida, este instante.Yo

No eligió nunca una profesión, su posición social no representaba un problema, al menos no económico, sin embargo terminó la carrera de Filosofía y letras, asumió que el moralismo le resultaba asquerosamente mentiroso, después de algunas relaciones decidió no elegir tampoco a un sólo hombre, descubrió que no era suficiente, no eligió formar una familia a la cual dedicar su tiempo en cuerpo y alma, aceptó que esa no era su vocación, encontró en la poesía su espacio. Decidió que el amor era un camino y no un fin, Eligió la libertad como su brújula.
Nadie sabe si es felíz, ni siquiera ella lo sabe, pero sus ojos hablan de paz, solitaria tal vez, pero paz. La paz que da el saberse libre.

Las luces de un lujoso automóvil la regresaron al presente.

-¿Estás libre preciosa?
-Toda la noche guapo

Y subiendose al auto, el viejo farol la vió alejarse y como siempre... la esperó hasta la siguiente noche.

4 comentarios:

  1. La libertad tiene un precio francamente desorbitado. Pero quizás vale la pena intentarlo. Una y otra vez.
    Me pasé a visitar tu nueva casita y agradezco el llamado.

    bicos

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  2. Saludos, desde los maresdesciertos, ojos que están y llaman de la noche, besos y felicidades.

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  3. Xocas:
    Estoy de acuerdo contigo, la libertad siempre tiene un precio y a veces es muy caro, además la simple concepción de ella puede ser tan complicada y variada que a menudo asusta.
    Bienvenido y bicos de regreso.

    Mi querida Mares:
    Es un placer tenerte por aca, que bien que me visites, espero te guste mi espacio y bienvenida amiga.

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  4. ¿Qué onda niña? Y la posibilidad de poner comentarios en la entrada anterior? No sabes cómo me identifico con tu texto y no porque no te crea que cocinas, al contrario, ya me consta que lo haces y muy bien, sino porque esa es la parte que nadie cree de mi, que esos monentos a solas (que para mi son un par de días cada quince), son maravillosos, de crecimiento, de libertad absoluta y con un solo propósito, NINGUNO.
    De los lugares... la cocina, ya, el baño, ya, la sala, ya, en fin, creo que en todo caso me faltaría el elevador y el avión, pero ya a estas alturas la neta me da flojera y prefiero un lugar cómodo en donde tirar mi humanidad y ahí si, a disfrutar del momento.
    Escelentes letras que no había visitado aunque no lo creas, por falta de tiempo, pero espero ya ponerme más tranquis y no acelerarme tanto, que hasta al congal estoy descuidando.
    Saluditos y besitos muchos gemelis, a veces nos parecemos más de lo que nos imaginamos ;)

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